La ergonomía y su influencia en la calidad del trabajo

La calidad y el resultado de un trabajo bien dirigido, depende, tanto de la preparación y compromiso de los trabajadores, como de la calidad e idoneidad de los bienes, medios y herramientas puestos a su disposición.

Una buena sintonía y adaptación entre trabajo, herramientas y trabajadores, es condición esencial para alcanzar buenos resultados.

Por ello, es importante conocer cuáles son las principales operaciones que debe realizar el trabajador, el reparto de estas operaciones entre la persona y la máquina, las posibles condiciones de trabajo en las que se va a desenvolver el trabajador, los equipos de trabajo a su alcance, sus herramientas, y todo aquello necesario para el correcto ejercicio de su actividad laboral.

En el sector servicios existen multitud de puestos, lo que conlleva el diseño de distinto mobiliario para la comodidad del trabajador, (por eje. mesas, sillas, mostradores…), la elección de los equipos de trabajo más adecuados (por eje. auriculares para tele operadores…) teniendo en cuenta las características del trabajo a desempeñar y las características personales de cada persona (por eje. estatura, edad, capacidades, etc.).

A través del diseño ergonómico del puesto de trabajo, se debe facilitar que el trabajo se realice con comodidad y permitir los cambios de posturas y los descansos.

Pero lo más importante a la hora de aplicar los principios ergonómicos correctamente, es que cuando se diseña un puesto de trabajo, éste debe estar perfectamente adaptado a la labor que se va a realizar allí: por ejemplo, instalar el sistema de iluminación más adecuado o elevar la altura de una mesa de trabajo para que la persona no tenga que inclinarse innecesariamente.

El objetivo de aplicar la ergonomía en el trabajo es doble:

– Proteger la salud de las personas (confort físico).

– Mejorar el grado de satisfacción de los usuarios (confort psicológico), cuya consecuencia más directa será el aumento de la eficacia en su trabajo y el incremento de la productividad.

Los beneficios son evidentes para todas las partes interesadas:

– Para los empleados; porque van a trabajar en unas condiciones mejores, más sanas y seguras.

– Para las empresas; porque, por un lado, sus trabajadores serán más productivos y eficientes -algunos estudios hablan de aumentos de hasta el 25%- y, por otro, porque se reducen las bajas y absentismos laborales con los consiguientes ahorros. En definitiva, mayores beneficios y más ahorro.

– Para el consumidor; porque el resultado final del producto se verá mejorado en su calidad y el servicio prestado será un servicio mejorado.

En España, actualmente, más del 65% de la población laboral corresponde al sector servicios (o sector terciario) y la mayoría trabaja en  oficinas.

La proliferación de empresas de este sector, en detrimento de otros sectores de producción como el agrícola, hacen que este sector se esté convirtiendo en elemento clave de productividad y competitividad, por lo que su buen diseño, desde el punto de vista ergonómico, es fundamental.

El trabajo en este sector se caracteriza por pasar la jornada completa, o la mayor parte de la jornada de trabajo, realizando tareas en posturas sedentarias, lo que implica soportar una carga estática considerable, por tener que mantener una postura fija durante un tiempo prolongado, y con un enorme esfuerzo para el sistema nervioso central.

Las consecuencias en la salud del trabajador suelen traducirse en trastornos musculo esqueléticos, trastornos circulatorios, contracturas musculares que se manifiestan habitualmente en  dolores de espalda, cuello, inflamación de muñecas, piernas y tensión ocular.

La mayor parte de estos menoscabos en la salud de los trabajadores, son previsibles y evitables, en gran medida, en el diseño ergonómico del puesto.

Datos estadísticos

– El 55% de las personas que trabajan en oficinas presentan problemas posturales. Un 7% ha causado baja por este motivo.

– El dolor de espalda constituye la segunda causa de absentismo y la primera causa de incapacidad en menores de 45 años; también hay consecuencias psicológicas como dificultad de concentración, irritabilidad, desmotivación…

– Las principales quejas de los trabajadores hacen refieren a la mesa y a la silla de trabajo, ambiente térmico, falta de espacio, iluminación y privacidad.

– Las cifras de siniestralidad laboral, que han tendido a aumentar desde la entrada en vigor de la Ley 31/1995 (aunque en los últimos años este incremento ha frenado).

 

 

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